St. Petersburg Times:  Siguiendo los pasos de Francisco (Following Francisco)
 


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[Foto por John Pendygraft del Times]
Teresa Díaz, de 26 años de edad, reza durante un bautismo en la iglesia de St. Cecelia en Clearwater. La iglesia reconoció a la comunidad de inmigrantes desde un principio, ofreciendo la misa en español.

LOS NIÑOS QUE CRECEN COMO HÑAHÑU

  COMO SE DESARROLLO ESTE ARTICULO
En mayo del 2003 el corresponsal de Latinoamérica, David Adams, y la reportera de asignación general de la redacción de Clearwater, Adrienne P. Samuels, comenzaron una investigación sobre la creciente comunidad de inmigrantes mexicanos en el área de Clearwater.

Entrevistaron a empresarios mexicanos, inmigrantes, pastores, oficiales de la ciudad y a dos profesoras de la Universidad del Sur de la Florida, las profesoras Maria Crummett del campus de Tampa y Ella Schmidt del campus de St Petersburg, las cuales han estudiado la cultura Hñahñu. Casi todos sabían algo, o habían escuchado relatos, sobre los primeros hidalguenses que viajaron a Clearwater.

Los periodístas junto con el fotógrafo John Pendygraft, pasaron una semana en Hidalgo buscando rastros de los primeros peregrinos. También escribieron sobre el pueblo Hñahnu y su conexión con el área de Clearwater.

De regreso en Clearwater, los reporteros estuvieron entrevistando a docenas de inmigrantes.

Traducción por Inés Lozano y Carolyn Font.

Pueden comunicarse con los periodistas David Adams y Adrienne P. Samuels através de los siguientes correos electrónicos: dadams@sptimes.com, y samuels@sptimes.com. Pueden comunicarse con el fotógrafo John Pendygraft através del correo electrónico: pendygraft@sptimes.com.


Cornelio Isidro sueña con volver a su pueblo. Siguió a su hermano hasta Clearwater hace 11 años.

El ha regresado a Los Remedios dos veces. Después de su última visita en 2001, regresó a Clearwater sin saber que su mujer estaba embarazada.

El bebé nació ese septiembre. Le llamaron Francisco, en memoria del tío que nunca conoció.

Cornelio aún no ha cargado al niño en sus brazos.

"Esta es la parte más dura", dijo, aguantándose las lágrimas durante una entrevista, ya tarde, después del trabajo.

Dejando atrás al bebé, su mujer se fue con él a Clearwater en 2003 para ayudarle a ahorrar más dinero. Comparten un apartamento con varios otros mexicanos. En el día de cumpleaños del pequeño Francisco, colgaron del techo un rótulo que decía "Feliz Cumpleaños". La pareja está decidida a irse para siempre al final de este año.

Los funcionarios de Hidalgo están preocupados que las familias Hñahñu se estén dividiendo debido a la masiva emigracíon. En la época posterior al 11 de septiembre de 2001 se ha hecho más difícil cruzar la frontera, debido al aumento de vigilancia por razones de seguridad nacional.

"Yo les digo que el sueño americano ha desaparecido", dijo Lolita de Parkinson, jefe de un departamento a nivel estatal el cual se ocupa de los hidalguenses en el extranjero. "Las mujeres están muy enojadas y disgustadas. Ellas piensan que sus hombres se fueron para mantener a sus familias. Al final ellas pierden a sus maridos, los hijos pierden a sus papás, y ellas también pierden el dinero".

"Pero se siguen yendo y siguen triunfando", añadió. "La atracción del dinero verde es muy fuerte. Y todos tienen un primo en Clearwater".

Los niños son los que más riesgo corren.

En México, ellos sufren el dolor de la separación cuando uno de los padres se va. En Clearwater, los jóvenes Hñahñu se americanizan y se dejan llevar por una implacable cultura urbana, dirigida por las fuerzas externas de la TV, y un consumismo sin fín.

Los Hñahñu mayores, tanto en México como en Clearwater, se preocupan de que la juventud pierda la memoria del tesoro que es la cultura de su pueblo que ha vivido en el Valle del Mezquital desde el año 250 AC.

El Consejo Mexicano de la Bahía de Tampa junto con el YWCA y la ciudad de Clearwater, establecieron un colegio cultural para enseñar a los niños Hñahñu lo que significa el ser mexicano. En algunos colegios de Hidalgo se enseña el idioma Hñahñu.

Pero, para algunos, esto no es suficiente.

"Solamente les enseñan el idoma, pero no les enseñan nuestras raíces y de donde venimos", dijo Pedro Secundino, de 74 años, director de un grupo de baile Hñahñu en Los Remedios.

Secundino tiene dos nietos en Clearwater, los dos ciudadanos estadounidenses.

"Yo veo a mis hijos y nietos y todos hablan en inglés", dijo. "Yo no pienso que algún día quieran hablar hñahñu".

LOS PEREGRINOS HOY DIA

Los ojos de Francisco Dothe se le llenan de lágrimas cuando habla del viaje desde Hidalgo hasta Clearwater y cuando tocaba la guitarra con el grupo Las Brisas del Mar.

Sus dos hijos están sentados uno a cada extremo de la mesa, medio escuchando la conversación. Hasta ahora sólo habían oído fragmentos de la historia de como su padre llegó a hacerse cargo de Rudy's Family Restaurant en New Port Richey --y como llegaron a ser lo que son.

Los otros pioneros --los primeros hidalguenses en llegar a Clearwater-- han tomado caminos diferentes y pocas veces hablan entre ellos, dijo Dothe.

Donato Tlanepantla tiene una casa en Fort Myers y una vez al año viaja a México.

León Pedraza trabaja en una pizzería de Tarpon Springs.

"Cada año durante esta época, pienso en todos y en lo que me rodea", dijo Dothe el pasado septiembre, el vigésimo aniversario del viaje de los cuatro peregrinos.

Pocas veces habla de su viaje con su esposa, Cathy, o con sus hijos. A Dothe le gustaría que ellos pudieran hablar Hñahñu y español.

"Yo tenía tres trabajos cuando ellos eran bebés", dijo Dothe, de 40 años de edad. "Yo no estaba en casa para poderlos enseñar. Pero ellos aprenderán".

Los chicos --Nico de 14 años y Miguel de 13 años-- saben muy poco de la historia y cultura mexicana. Están más interesados en jugar al "Game Boy" y en teñirse el pelo con mechas rubias.

Los chicos apenas saben lo que significa el término Hñahñu.

"¿Qué es eso? ¿Un Nah-nuu?" dijo Nico, una versión de su padre con tez más clara, excepto por la mecha rubia y el pendiente en su oreja izquierda.

"Tú lo sabes, es el idioma que utilizo cuando hablo con tu tío", le dijo Dothe.

Regresando la mirada a su libro de "comics", Nico le contestó: "Papá, no tengo ni idea de lo que me estás hablando".


-- Las investigadoras del Times Caryn Baird y Cathy Wos contribuyeron a este reportaje.

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