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2005 Hurricane Guide

Escuche las advertencias. Esté preparado.

Las cientas de desesperadas llamadas a la oficina de administración de emergencias del condado Hillsborough confirmaron lo que Larry Gispert más temía: Muchas personas habrían esperado hasta muy tarde para hacer algo.

Cuando los huracanes Charley, Frances y Jeanne se acercaban a la bahía de Tampa el verano pasado, los tableros del centro de llamadas en las oficinas de emergencias se encendían con llamadas de personas que recién se enteraban de lo que todos ya sabían: que las tiendas ya no tenían baterías, agua, láminas de madera y generadores de electricidad portátiles. Aún peor, algunos de quienes llamaban no sabían si vivían en una zona de evacuación obligatoria.

“Estuve discutiendo por 20 minutos con un señor que vive al cruzar la calle de una zona de evacuación”, dijo Gispert, director de la oficina de administración de emergencias de Hillsborough. “Él insistía que no tenía que ser evacuado.

“Finalmente, le dije que si quería depender de una línea trazada al frente de su calle, que esa era su decisión, pero que debería ser evacuado pues esas líneas no son exactas.

“No sé si al final fue evacuado o no”.

Algunas llamadas tendían a ser un poco absurdas. Como un señor de Brandon quien le pidió a Gispert que fuera al sur de Gandy Blvd. para asistir a la evacuación de su madre de su casa móvil. Gispert le preguntó al señor por qué no podía manejar hasta allá él mismo.

“Hemos estado peleados por los últimos 15 años”, explicó el señor.

Después de las tormentas, cuando no había electricidad en muchas áreas, el tono de quienes llamaban se tornó aún más desesperado. Algunas personas no habían comido o tomado nada por varios días. A otras se les habían acabado sus medicinas y las farmacias estaba cerradas.

“Por qué han de llamarme a mí, y decir ‘No tengo insulina, puede ayudarme?’”, pregunta Gispert. “Puedo ir yo mismo a la farmacia por ellos? Claro que no”.

Gispert no podía contener su frustración.

“Hemos dicho por años que deben tener un equipo de supervivencia de huracanes, con provisiones de agua, alimentos, baterías y medicinas para tres días”, dijo. “Y después de Frances y Jeanne, había gente llamando que decía ‘No tengo nada de comer o beber’, y yo les preguntaba ‘¿Dónde está su equipo de supervivencia?’. Sólo había un momento de silencio como respuesta”.

No se lleva ninguna estadística del número de personas que no siguen las advertencias de huracanes. La mayoría de la evidencia que se tiene es puramente anecdótica, tal como las llamadas recibidas en la oficina de admi-nistración de emergencias.

Basándose en todo lo que presenció el verano pasado, Gispert dice que a pesar de todas las charlas, las guías de huracanes y los anuncios de servicio público, un gran número de residentes de la bahía de Tampa fueron tomados por sorpresa.

“Creo que la población no estaba preparada”, dijo Gispert.

El mayor problema durante la etapa de huracanes del año 2004 no fueron las vastas inundaciones, daños a edificiaciones, o las calles repletas de carros con personas huyendo del peligro. Fueron las pérdidas masivas de electricidad, especialmente durante el huracán Jeanne.

Desde las áreas con más pérdida de electricidad hasta aquéllas con menores pérdidas, empleados de Progress Energy, Tampa Electric y otros servicios de electricidad, trabajaron las 24 horas del día para reinstaurar el servicio de electricidad. Aún así, muchos estuvieron sin electricidad por dos semanas o más.

Pero el mayor problema, desde el punto de vista de la ofi-cina de administración de emergencias, era aún más siniestro.

Era la inactividad masiva de la población.

“Evacuaciones y preparaciones para un huracán no son actividades gratas, así que muchas personas simplemente las ignoraron”, dijo Gispert. “Me sorprende que gente que ha vivido en la zona de la bahía de Tampa por años ni siquiera sepan en cuál zona de evacuación viven.

“He dado cientas de charlas públicas, y nuestro personal ofrece más de 100 presentaciones a quien quiera escucharlas. Y otorgamos varias centenas de miles de mapas con las zonas de evacuación. Si alguien no puede leer el mapa, se lo leemos nosotros.

“Pero la gente prefiere llamarnos durante plena órden de evacuación y preguntar en cuál zona residen. Hay 1.1 millones de personas en el condado Hillsborough, y no podemos darnos el lujo de hablar con la gente cuando la tormenta está a un día de llegar.

“No es falta de información”, dijo Gispert, “La información está por doquier: en nuestra página Web, en las principales estaciones radiales, en los periódicos, en la televisión, acerca de qué hacer y a dónde ir”.

Debido a que el área de la bahía de Tampa sintió los efectos de tres tormentas, las lecciones aprendidas de la primera: Charley, fueron ejercidas en las próximas dos tormentas.

“Cuando llegó Frances, más personas planearon con tiempo sus preparativos”, dijo el director de la oficina de administración de emergencias del condado Pinellas, Gary Vickers. “Y cuando llegó Jeanne, la gente tenía una buena idea de la necesidad de hacer algo.

“No quiero decir que absolutamente todos mostraron esta mejoría, pero hubo un efecto acumulativo que ha probablemente seguido hasta dar partida al comienzo de la temporada de huracanes del año 2005”.

-- Tom Zucco, escritor del Times

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